Petardos y tracas de Nochevieja: ciudades que lo han prohibido para evitar el sufrimiento de los animales
Los petardos generan estrés y ansiedad en animales domésticos, además de provocar que algunos perros o gatos escapen por miedo y terminen siendo atropellados, según animalistas y expertos.
MADRID
El Ayuntamiento de Praga ha anunciado que esta Nochevieja no habrá fuegos artificiales. La intención de los gobernantes checos es garantizar el bienestar de los animales de la ciudad, en particular de las aves que a estas alturas del año hibernan en el entorno del río Moldava. La decisión de restringir la pirotecnia en las ciudades parece atípica en España, pero es cada vez más habitual en ciudades europeas que buscan garantizar el bienestar de la fauna urbana, de los animales de compañía y de personas vulnerables a las que el ruido puede generar estrés.
En Alemania, al menos 30 ciudades han prohibido ya de manera total o parcial el uso de petardos, también bajo la premisa de garantizar el bienestar animal y reducir la contaminación acústica. Otras ciudades europeas como Marchin (Bélgica) o Collecchio (Italia) regularon el uso de fuegos artificiales con el fin de que sólo se permita la denominada pirotecnia silenciosa, que tiene un ruido contenido y potencia, eso sí, la luminosidad de las detonaciones.
Ansiedad, estrés y daños físicos
"Los fuegos artificiales afectan no sólo a personas, sino a animales domésticos y salvajes, ya que tienen un oído más fino y sensible. Es algo que vemos cada año", expone Aïda Gascón, directora de la organización AnimaNaturalis. "Es una forma más de maltrato. Más allá de daños físicos o auditivos, todos podemos ver cómo los ruidos los aterrorizan. Esto provoca que en ocasiones los animales escapen asustados y se expongan a daños físicos, a ser atropellados e incluso, en algunos casos extremos a una parada cardiaca", agrega la animalista.

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